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Comentarios a la Crítica de D. Hume – Tercera Parte

(Continuación de segunda parte)

Gaskin finaliza su análisis de Dialogues IX con las siguientes conclusiones: “Por lo tanto, hay tres respuestas posibles a la pregunta por la originación radical de las cosas. Al comienzo las cosas aparecieron de la nada, debido a la nada. En el Treatise Hume nos permite inferir que esto es al menos posible. Segundo, en el comienzo era el ser que contiene en sí mismo la causa de su propia necesidad. Esta pregunta es la que deberá excluir lógicamente a las otras dos si el argumento cosmológico o el a priori de Clarke fueran válidos. Tercero, nunca hubo un comienzo. El universo es espacial y temporalmente ilimitado. En los Dialogues Hume no muestra sino que da por sentado que esto es así. Y si es así, o si es posible que sea así, entonces la exigencia de una causa primera que exista necesariamente pierde su fuerza compulsiva. Puede que exista tal ser, pero su posibilidad no es suficiente para el argumento a priori”.

Considero que la última conclusión de Gaskin también es discutible: precisamente para el argumento ontológico la sola posibilidad de que exista un ser perfecto ya indica que existe y que existe necesariamente. Sí tiene razón, en cambio, cuando organiza su análisis apoyándose en el criterio de que el recurso al argumento ontológico implica aceptar, primero, el principio de razón suficiente y, segundo, que dentro del mundo se encuentran causas, pero no razones necesarias cuyo contrario sea un absurdo lógico.

Resumamos. La pregunta: “¿Por qué hay algo y no más bien nada?” según Hume carece de sentido. Primero, porque es posible concebir que un primer hecho comience a existir sin considerarlo efecto de una causa; segundo, porque es posible concebir una infinita sucesión de causas y efectos que vayan explicándose unos a otros en regresión ilimitada; tercero, porque ante la pregunta acerca de cuál es, empero, la razón de ser de la totalidad de los fenómenos, Hume advierte dos errores: ni existe la totalidad de los fenómenos, ni los hechos son nunca demostrables o necesarios. curso de inglés

Michel Malherbe nota que en los Dialogues Hume intenta disolver la teología en cosmología. Si se la considera por ella misma, independizándola de la creencia que la transforma en religión, la teología se reduce a una interrogación cosmogónica: ¿cuál es la causa del mundo? Kant intentará distinguir nuevamente entre cosmología y teología, incluso cuando ambas giren en torno a un mismo problema: el de la existencia de un ser necesario. curso de fotografia

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